Segunda Guerra Mundial - 10 Billetes Originales de Filipinas 1941-1945 - La sentencia de Muerte, el Dinero de la Guerrilla

EUR 29,90

  • Extraordinaria colección histórica de 10 billetes originales de la Segunda Guerra Mundial. Emitidos entre 1941 y 1945, tras el ataque a Pearl Harbor.
  • Todas los billetes son originales y auténticos, con más de 75 años de antigüedad. Cada billete ha participado de una forma u otra en la Segunda Guerra Mundial. Piezas exclusivas de la historia.
  • Se trata de una colección única, que ha sido posible gracias a muchos años de recogida por todo el mundo, en diversas ferias especializadas por nuestros expertos numismaticos. Unidades limitadas
  • La Colección incluye un Certificado de Autenticidad, emitido por un miembro de la Asociación Numismática Americana (#R-164636)

El 7 de diciembre de 1941, los japoneses bombardearon la base naval estadounidense de Pearl Harbor; al día siguiente, invadieron Filipinas, un aliado clave de Estados Unidos.

Al tomar el país, los japoneses emitieron su propia moneda, declarando que el dinero existente ya no era válido, una de las muchas medidas duras que pusieron a los filipinos en su contra.
Una campaña de guerrilla llevada a cabo por los luchadores por la libertad de los filipinos -y suministrada por Estados Unidos a través de submarinos- causó estragos en las fuerzas de la ocupación. Ante la escasez de dinero físico, los guerrilleros en el campo y los gobiernos locales en las provincias libres imprimieron moneda de emergencia -billetes de peso de varias denominaciones impresos en una mezcolanza de prensas improvisadas con cualquier papel y tinta que se pudiera conseguir- bajo la autoridad del presidente en el exilio Manuel Quezón, cuyo retrato aparece en algunos de los billetes.

Los billetes de esta serie se imprimieron y circularon en varias provincias de Filipinas durante la ocupación japonesa. Se incluyen emisiones de Bohol, Cagay, Iloilo, Luzón, Misami, Negros y Mindanao.
Durante la ocupación japonesa, la posesión de dinero de la guerrilla estaba prohibida bajo pena de muerte; pueblos enteros podían ser objeto de duras represalias si se encontraban estos billetes en cualquier cantidad.
Su ubicuidad, incluso ante las represalias, es un testimonio del valor y el espíritu indomable del pueblo filipino.