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Los Bárbaros y sus monedas

10 de junio, 2017

Los Bárbaros y sus monedas

En tiempos de los romanos se consideraba que el mundo civilizado estaba formado por aquellas partes del mundo ocupadas o gobernadas por los emperadores romanos. Los pueblos que quedaban fuera de las fronteras romanas eran generalmente tribus nómadas y se les denominaba bárbaros, palabra que un principio quiso únicamente decir extranjeros o forasteros.

Sin embargo, en el curso de las batallas, muchos bárbaros se mostraban tan crueles y feroces combatiendo que la palabra adquirió poco a poco la acepción de salvaje, su acepción actual.

Muchas de las tribus bárbaras eran oriundas del este y la primera vez que conocieron la moneda fue cuando cruzaron el valle del Danubio en busca de nuevas tierras. Las monedas que conocieron entonces fueron los estáteras de oro de Filipo de Macedonia, la moneda de oro de mayor circulación en la antigüedad.

El modelo: los estáters de Filipo

A medida que fueron abriéndose paso, las tribus bárbaras comenzaron a acuñar su propia moneda, pero siempre imitando los estáters de Filipo. Después, las imitaciones fueron copiadas una y otra vez hasta que acabaron por parecerse muy poco al original primitivo.

Las monedas de Filipo muestran una cabeza de Apolo en el anverso y un auriga conduciendo una biga (carro tirado por dos caballos) en el reverso. Para cuando las copias llegaron a Britania, en el año 100 antes de Cristo aproximadamente, Apolo se había convertido en un rostro diminuto, con gran cantidad de pelo, y en el reverso apenas se veía un caballo medio desmembrado.

No obstante, es muy posible que algunas de estas abstracciones fueran intencionadas y que tuvieran un significado místico o mitológico que nos es desconocido.

La expansión hacia el Oeste

A medida que las distintas tribus fueron estableciéndose a lo largo de las fronteras romanas, empezaron a recibir continuamente monedas romanas, conseguidas unas veces por el comercio, otras como botín y otras como soborno por parte del emperador para conservar tranquilas las fronteras.

En el año 476, después de la caída de Rómulo, el último emperador de Occidente, las tribus bárbaras (godos, vándalos y hunos) se esparcieron por la Europa Occidental. Al ir dominando vastas extensiones de Italia, la Galia, España y el norte de África, los invasores bárbaros dividieron los dominios imperiales en un gran número de pequeños reinos y comenzaron a acuñar su propia moneda copiando la romana.