La hiperinflación en billetes originales
Con esta colección viajaremos por el tiempo y el espacio para trasladarnos a los países que, en distintos momentos históricos, sufrieron la hiperinflación.
Antes de comenzar debemos definir a qué nos referimos cuando hablamos de hiperinflación. Según Philip Cagan es cuando la tasa de inflación mensual supera el 50%. En muchos países latinoamericanos las subidas de precios han alcanzado en las últimas décadas tasas muy elevadas, algunas del orden del 400% anual e incluso superiores. Este es el fenómeno llamado hiperinflación. Aquí hay un cambio cualitativo, es una situación sustancialmente diferente a la inflación normal, con problemas y peculiaridades propias, que requieren explicaciones y soluciones diferentes. En una situación hiperinflacionista la gente no está dispuesta a mantener dinero debido a la rapidez con que disminuye su valor.
Bolivia: En octubre de 1982 Hernán Siles Zuazo tomó de nuevo posesión de la presidencia. Se enfrentó con varias crisis ministeriales y fue incapaz de resolver los problemas económicos del país, bastante urgentes debido al pago de los intereses de la deuda externa a los bancos internacionales. Siles dimitió y convocó elecciones anticipadas; el Congreso volvió a reclamar a Paz Estenssoro como presidente. Su nuevo gobierno intentó cortar la producción de coca y la venta de cocaína con la colaboración de las tropas estadounidenses, pero esta medida, además de ser impopular, sólo obtuvo un éxito parcial. El principal logro de Paz Estenssoro fue una nueva política económica que frenó una hiperinflación del orden del 27.000% entre enero y agosto de 1985, y que fue exportada a otros países de América. Jaime Paz Zamora, que había sido el tercer candidato más votado en las elecciones de mayo de 1989, asumió en agosto la presidencia del país después de recibir el apoyo de Acción Democrática Nacionalista, grupo político de derecha.
Turquía: Desde los años 70, Turquía tiene una inflación anual de dos dígitos, que en sus picos máximos alcanzó el 80%. Sin embargo, caso único en el mundo, ha logrado mantener su inflación en el mismo nivel durante tres décadas sin que ésta se disparase hasta llegar a la hiperinflación. Durante los años 80, se hicieron famosas en Turquía las teorías de la inflación sostenible, hasta que en el año 2001 el país sufrió la mayor crisis económica de su historia. A partir de entonces, el Gobierno trabajó con éxito en llegar al dígito de inflación anual, hoy cerca del 8%. Hasta el 2 de enero de 2005, en Turquía todo el mundo era millonario, ya que la gran mayoría de la población contaba con al menos un billete de siete cifras en su monedero (un millón de liras eran 0,55 euros).
Croacia: era una de las repúblicas más prósperas de las seis que constituían la antigua República Federal Socialista de Yugoslavia, con una producción estimada del 25% del producto nacional bruto (PNB) del país a finales de la década de 1980. Sin embargo, la economía del país entró en un verdadero declive con el estallido bélico con Serbia en junio de 1991. La inflación se elevó a más del 500% anual a finales de 1992. Como parte de los esfuerzos para controlar la hiperinflación, en mayo de 1994 Croacia cambió la unidad monetaria, sustituyendo al dinar croata por la kuna (6,04 kuna equivalían a 1 dólar estadounidense en 2004).
Yugoslavia: El peor episodio de hiperinflación que registra la historia ocurrió en Yugoslavia, durante los años 1993 y 1994. Durante el gobierno de Josef Tito, Yugoslavia mantuvo un constante déficit gubernamental que se financió mediante la emisión de dinero, lo cual produjo una altísima tasa de inflación. En octubre de 1993 el gobierno creó una nueva unidad monetaria. Se decretó que un nuevo dinar sería equivalente a un millón de viejos dinares. En realidad, el gobierno simplemente eliminó seis ceros al papel moneda. Por supuesto, esto no frenó la inflación, y entre octubre de 1993 y el 24 de enero de 1995 el incremento porcentual de precios fue por la cantidad de cinco, seguido de quince ceros: 5.000.000.000.000.000%.
Hungría: Entre los meses de Julio de 1945 y Julio de 1946, Hungría experimentó la hiperinflación más alta en la historia mundial. El promedio de inflación diario en la semana final de la hiperinflación permaneció en 158.486%. Al día siguiente, el gobierno húngaro introdujo el florín a efectos de reemplazar el hiperinflacionado “pengö”. Durante las primeras dos semanas de estabilización, el índice de costo de vida permaneció sin variaciones, sólo dos años más tarde se vio incrementado a un promedio de sólo 8.5% anual. Dicha estabilización es conocida como “el milagro de la moneda húngara”.
Brasil: La hiperinflación latinoamericana no ha alcanzado nunca tasas extremas, pero ha resultado ser más perdurable en el tiempo. La tasa media de inflación anual durante el período 1978-1987 fue del 166% para Brasil, del 299% para Argentina y hasta del 602% para Bolivia. Pero no fueron las propuestas estructuralistas sino las más clásicas (restricción monetaria y contención del gasto público) las que han conseguido dominar la fiera. Eso sí, con efectos muy desagradables para la población de estos países.
Transnistria: en rumano Transnistria o Stânga Nistrului, "Margen izquierda del río Dniéster" según fuentes oficiales moldavas, es el nombre que recibe el territorio oriental de Moldavia más allá del río Dniéster. Internacionalmente se le considera parte de Moldavia, y previamente fue parte de la RSS de Moldavia, pero se declaró independiente con el nombre de República Moldava de Transdniestria, con capital en Tiraspol. La región tiene una mayoría de hablantes de lengua eslava (ruso o ucraniano) que se resisten a la unificación con Moldavia.