La adhesión de Joan Miró al surrealismo

nov 17 2011 Publicado por admin en Litografías

Litografía de Miró

Litografía de Miró

En París, Joan Miró se confía a la escritura automática, pero su situación de extrema pobreza le ayuda a elaborar sus alucinaciones, como posteriormente escribirá: “Empecé a alejarme gradualmente del realismo que había practicado hasta la época de la ¿masía’, hasta que en 1925 había llegado ya a dibujar exclusivamente bajo el influjo de las alucinaciones”.

Y continúa: “Por aquel entonces vivía de un par de higos secos al día. Era demasiado orgulloso para pedir ayuda a mis compañeros. El hambre era una óptima provocadora de alucinaciones. Pasaba horas sentado en mi estudio contemplando las paredes desnudas y tratando de fijar estas formas en el papel o en el lienzo”.

Miró se adhiero al movimiento en la primera exposición surrealista, celebrada en la galería Pierre en 1925, junto con Picasso, Chirico, Man Ray y Masson. El acontecimiento será un gran éxito.

Del arte a la literatura, la poesía y la música

La curiosidad por lo que se estaba experimentado aquellos años y la progresiva inclusión en su pintura de elementos tomados del universo poético lo aproximan a lo que estaba realizando el surrealismo. Lo atraerá en especial la capacidad de éste para dar vida al arte, para no considerar la pintura como un fin en sí misma sino algo que puede abrir las puertas a la imaginación.

Además, la finalidad del surrealismo es manifestar el pensamiento verbalmente, por escrito o por cualquier otro medio; por ello, no era insólito que el movimiento surrealista contemplase la contaminación entre arte y literatura, poesía y música.

Participación con Max Ernst

Para el artista es la ocasión de participar con Max Ernst en la realización de los trajes y los decorados para el ballet ‘Romeo y Julieta’, estrenado en Montecarlo por los Ballets Rusos en 1926. No será un caso aislado este interés de Miró por formas de arte que aparentemente tienen tan poco que ver con la pintura. La curiosidad y la voluntad de expresarse con todo lo que se pone en su camino es una constante que caracteriza las infinitas posibilidades expresivas del artista.

En la mayor libertad de acción que ofrece el surrealismo de Breton, Miró encontrará el camino del sueño y la síntesis de la forma que caracterizan su producción posterior. Se notará sobre todo en el arte más conocido del catalán, poblado de grafismos y signos, ya que éstos tienen una musicalidad intrínseca y se mueven en una danza que sigue el ritmo de una melodía que pertenece a otro universo.

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