El entorno artístico del joven Salvador Dalí

nov 27 2011 Publicado por admin en Litografías

Muchacha en la ventana de Dalí

Muchacha en la ventana de Dalí

La familia de Salvador Dalí era propietaria en Cadaqués de una bellísima casa que daba directamente al mar del Llané.

Es en este precioso pueblo de pescadores, de pocas casas apiñadas como un rebaño de ovejas en torno a la mole protectora de la hermosa iglesia parroquial –el pintor la definirá más adelante como ‘el Partenón de mi infancia’- donde pasaban las vacaciones, que transcurrían entre excursiones en barca, reuniones con los amigos y paseos por los alrededores.

Dalí vivió una infancia privilegiada, adorado por sus padres, siempre dispuestos a satisfacer sus caprichos y a secundar las primeras manifestaciones de su inteligencia, que ya se intuía fuera de lo común.

La familia Pepito Pichot

De entre todos los amigos más queridos del padre del joven Salvador Dalí destacaba Pepito Pichot, quien curiosamente pertenecía a una familia en la que todos y cada uno de sus integrantes eran de algún modo u otro artistas: Luis era violinista, Ricardo violonchelista, María cantante y Ramón pintor.

Pepito, aunque no se había aplicado a un arte en concreto, poseía un gusto excelente y era un apasionado de los jardines. Era él quien había construido la casa de Cadaqués en la que Salvadorvio los primeros cuadros, de cuño aún impresionista, de Ramón y donde sintió por primera vez la llamada del arte.

El ambiente de los Pichot era cualquier cosa menos provinciano: el violonchelista Ricardo había estudiado con Pablo Casals y a los 17 años había obtenido el primer premio del Conservatorio de París.

La primera paleta del artista

También en las artes figurativas eran amplios los horizontes de esta familia; en 1910 habían alojado en su casa a Pablo Picasso que, entre otras cosas, en aquella época había pintado ya algunos de sus cuadros cubistas más importantes.

Las primeras muestras de interés del joven Salvador Dalí por el dibujo y la pintura se vieron alentadas, además de por su familia, por su excepcional entorno.

Pepiño Pichot fue uno de los primeros que aconsejaron a su amigo que hiciera tomar clases a aquel hijo que, tan joven, daba signos de notables capacidades artísticas. Los primeros tubitos de colores y la primera paleta se los regaló al artista, según parece, un paisajista alemán, Siegfrid Burmann, que pasaba temporadas cerca de la casa de los Dalí y a quien asombraban también aquellas singulares cualidades.

No hay comentarios aún

Deja un comentario