
El inconfundible arte de Dalí
Tan precoz fue Salvador Dalí que se conocen algunas obras suyas pintadas a la edad de 14 años, en las que demuestra un talento y una sensibilidad poco corrientes. Entre ellas, un dibujo al carboncillo realizado hacia 1918 que representa el pueblo de Cadaqués, dominado por la iglesia, que se eleva sobre el perfil de las casas.
Los edificios que se reflejan en la superficie del mar son lo que tantas veces volverán en sus cuadros, señal de un apego casi visceral a los lugares de su infancia.
A pesar de su destreza en el dibujo, Dalí obtuvo en sus años escolares unos resultados poco brillantes, más impulsado a cultivar sus propios intereses que a plegarse a una disciplina de estudio impuesta por los maestros.
Actividad juvenil
En 1917, Dalí se inscribió en los cursos de dibujo del profesor Juan Núñez, un hábil grabador local, en la Escuela Municipal de Grabado de Figueras. Dos años después funda, junto a algunos de sus compañeros, una pequeña revista para la que redacta algunos artículos sobre los grandes pintores del pasado –Leonardo, Durero, Goya o Velázquez- y publica su primer texto poético, ‘Cuan el sorrols s’adormen (‘Cuando los rumores se duermen’).
En mayo de 1918, Dalí había expuesto en el Teatro Municipal de Figueras algunos cuadros en los que repararon, entre otros, dos famosos críticos, Carlos Costa y Puig Pujades. Entretanto, había terminado la enseñanza media y de este modo había podido matricularse, como deseaba, en la Academia de Bellas Artes de Madrid.
El padre del artista, aunque era de espíritu liberal –si bien de carácter autoritario- y apreciaba el arte, no estaba convencido de que una profesión como aquélla, tan llena de incertidumbres, pudiese convenir a su hijo.
Dos duros golpes
Se opuso, pues, durante mucho tiempo, a pesar de la insistencia de Salvador, sus amigos Pichot y el profesor Núñez, al deseo de su hijo de trasladarse a Madrid. Fue quizá éste el inicio del desencuentro entre Salvador Dalí y su padre, que habría de llevarlos después a un distanciamiento que duró largo tiempo.
En febrero de 1921, la madre del artista murió de cáncer en Barcelona. Fue un golpe durísimo para toda la familia y sobre todo para Salvador, que estaba muy apegado a ella.
Más tarde, Dalí escribiría: “Tengo que alcanzar la gloria para vengarme de la afrenta del destino que hizo que muriera mi madre, a la que yo adoraba religiosamente”.