
Litografía del artista
Salvador Dalí no era en la Residencia de Estudiantes un alumno como los demás y muy pronto se hace notar. En 1923 es expulsado de la escuela por un año, acusado de haber capitaneado una pequeña revuelta, que concluyó con la intervención de la Policía, contra las autoridades académicas responsables de haber confiado una cátedra a un profesor que los estudiantes no juzgaban idóneo.
El pintor regresa a Figueras y para su padre, que ve casi esfumarse el diploma de su hijo como profesor de dibujo, es otro duro golpe. Pasado algún tiempo, en mayo de 1924, Dalí es detenido por la Policía y pasa más de un mes en la cárcel de Gerona.
Naturalmente, no había cometido ningún crimen, pero seguía estando vigilado, no sólo porque en Figueras estaba suscrito al periódico de la izquierda francesa ‘L’Humanité’ (en un ‘Autorretrato’ de 1923 pegará un trozo de papel con el título de este periódico) sino también porque el padre de Dalí era sospechoso de simpatizar con el movimiento independentista catalán.
Regreso a Madrid
La detención del joven acaso obedeciera a la intención de castigar a su padre. Hay que tener en cuenta que es la época de la dictadura militar de Miguel Primo de Rivera. Puesto en libertad al cabo de 35 días, se refugia en Cadaqués; posteriormente escribirá, recordando las condiciones en que se hallaba entonces: “Al final estaba reducido a un esqueleto, a un monstruo sin cuerpo que no tenía más que una mano, un ojo y un cerebro”.
En septiembre regresa a Madrid y, al no poder reingresar en la escuela por causa de la suspensión, se matricula en la Academia Libre de Julio Moisés. Vuelve a pintar, a dibujar y a ver a sus amigos de siempre, que lo acogen con calor, circulando ahora por un aura de perseguido político.
Desinterés por la política
En realidad, Dalí mostrará, en ocasiones hasta la ostentación, el mayor desinterés por la política, y su actitud no cambiará con los años, antes bien se hará más desenvuelta y provocadora. En esta época se hace más estrecha su amista con Lorca, que en el verano de 1925 pasa un periodo vacacional en Cadaqués con la familia Dalí.
Las extraordinarias cualidades del poeta andaluz, además de fascinar a Salvador, no dejaron indiferentes tampoco a Ana María ni a su padre que, en una carta de 1931 en la que le informa de la dolorosa ruptura, ya definitiva, con su hijo, se dirige a Lorca con afecto y evidentes muestras de una estimación que viene de antiguo.