Colección de los emperadores romanos

jul 29 2011 Publicado por Equipo Impacto.com en Moneda Antigua

Monedas de emperadores

La era de los emperadores romanos comienza en el año 27 antes de Cristo, cuando Octavio recibe el título de Augusto y, por añadidura, se convierte en emperador con carácter perpetuo, así como padre de la patria y primero de los senadores, lo que garantizaba su autoridad máxima sobre los poderes civil y militar.

El emperador, considerado hijo del César divinizado, llevó a la vieja República a un sistema personalista y extremadamente militarista que dejaría a los senadores como meras figuras testimoniales nombradas por el emperador, al igual que sucedía con el resto de los funcionarios. Por si esto fuera poco, era también el César el que dictaba las leyes, controlaba la política imperial, acuñaba las monedas y proponía a los jueces.

Con Augusto nace el periodo conocido como Alto Imperio, y tras él se sucederán cuatro dinastías de emperadores, empezando por sus sucesores, conocidos como los Julio-Claudios; continuando por los Flavios y Antoninos y concluyendo con los Severos.

Máximo apogeo

Durante algo más de un siglo, todos estos emperadores llevaron al Imperio Romano a extender sus fronteras hasta la máxima expresión, llegando al norte de África, Inglaterra e incluso Dacia. Además, el orden y la ley dieron lugar a un periodo de bonanza económica y gran seguridad, que a su vez desembocó en uno de los periodos de mayor bonanza cultural y artística, también llamada la pax romana.

Sin embargo, este largo periodo de expansión y crecimiento llegó a su final con la muerte en el año 235 d. C. de Alejandro, que puso fin a los emperadores Severos y dejó el imperio en manos de auténticos dictadores militares.

Medio siglo después, en el año 284, comienza con Diocecliano el denominado Bajo Imperio, caracterizado por el control de un Dominus (dueño y Señor), similar a lo que posteriormente serían los reyes absolutistas: autoridad civil y religiosa. Diocleciano dividirá el imperio en una zona occidental, controlada por él mismo, y otra oriental, a cargo de Maximino, ambos considerados Augustos y a su vez secundados por dos Césares, de ahí que se creen cuatro poderes imperiales.

División y caída

Durante décadas se pasará de la persecución de los cristianos a su tolerancia, que desembocará en la legalización de esta religión por parte del emperador Constantino, quien además dividió Roma en las cuatro prefecturas de Oriente, Iliria, Italia y las Galias.

En el año 395, Teodosio I divide el imperio entre sus dos hijos, otorgándole el occidental a Honorio y el oriental a Arcadio. El resto es de todos conocido: la crisis económica y la presión de los pueblos bárbaros llevaría a la caída del Imperio de Occidente, en el año 476, mientras que el de Oriente todavía aguantaría hasta 1453, cuando fue tomado por los otomanos.

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