Chillida, dibujante, arquitecto y escultor

nov 16 2011 Publicado por admin en Litografías

Obra de Chillida

Obra de Chillida

Durante sus años en el Colegio Mayor Jiménez de Cisneros de Madrid, el joven Eduardo Chillida va adquiriendo una buena reputación como portero de fútbol, y llega incluso a ser titular de la Real Sociedad.

Desgraciadamente para el deporte, pero por suerte para el mundo de las artes, debido a una lesión tendrá que dejar de practicar el balompié. Chillida, años más tarde, comentará la estrecha relación que existe entre ser portero de fútbol y dedicarse a la escultura: un cosmos en el que juegan el espacio, el límite y la materia.

Será a finales de los 50 cuando deje también los estudios universitarios para dedicarse a su carrera artística. Según declararía en alguna ocasión, sentía que aquél no era su sitio y además no le gustaba la manera en que se enseñaba entonces.

De derecha a izquierda

Así, decide sustituir las aulas de la universidad por los salones del Círculo de Bellas Artes de Madrid, donde se siente libre y nadie le dice nada; dibuja bien, rápido y con facilidad. Es precisamente uno de los momentos en que da el primer paso importante de su vida en el arte.

Chillida puede realizar en un breve lapso de tiempo tres o cuatro dibujos, mientras los demás no pueden terminar ni uno. Por ello, empiezan a fijarse en él y a interesarse en todo lo que hace. Pronto se da cuenta de que su mano va demasiado rápida, dejando detrás la cabeza, la sensibilidad, la emotividad y todo aquello que debe acompañar al arte.

Es entonces cuando se le ocurre la idea de dibujar con la mano izquierda: su mano tiene que ir más despacio que su cabeza y su emotividad. Como era de esperar, nadie le comprende.

Introducción en la escultura

Pese a todo, le continúa gustando la arquitectura, aunque la haya abandonado; y de hecho, en más de una ocasión le rendirá homenaje. Algunos de los preceptos aprendidos durante su estancia en la universidad, tales como la relación entre el volumen y el espacio, tendrán, poco tiempo después, una importancia decisiva en la ideación conceptual de sus posteriores obras escultóricas.

En el taller de José Martínez Repullés, el artista se dará cuenta de que el barro no es el material con el que está destinado a trabajar.

Es por ello que Chillida empieza a realizar sus primeras esculturas, y lo hace estéticamente enlazando con la tradición, pero sin querer lograr la conquista de metas ya alcanzadas por escultores anteriores.

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