
Matasellos del mundo
Al margen de los múltiples tipos de matasellos explicados en días anteriores, podemos encontrar toda una serie diferente, cuyo coleccionismo puede resultar apasionante y depararnos muchas y agradables sorpresas.
En primer lugar aparecerían los matasellos mudos, que son aquéllos que no sólo no llevan la indicación de la población a la que pertenecen, sino que ni siquiera cuentan con unas letras o cifras que puedan servir para su identificación, como los de rueda de carreta o rejilla numerada. Suelen caracterizarse por simples líneas, rombos o dibujos más o menos artísticos.
Otro tipo son los matasellos de correo urgente, que existen en pocas poblaciones y que presentan variedades, desde los circulares manuales normales, a los de rodillo y con textos variados incluso en una misma población.
Certificados, oficiales y de porteo
Otra modalidad son los de correo certificado, que si bien la mayoría de ellos son del tipo rectangular con los ángulos romos, suelen presentar variedades interesantes en cuanto a su forma y al color de su tinta.
También destacan los de organismos oficiales –principalmente ministerios, direcciones provinciales, etc.-, cuyo estudio muestra la evolución de la denominación de tales organismos; o los de tasa, consistentes en una marca que señalaba la cifra a abonar por el destinatario cuando el franqueo de la carta era insuficiente.
Asimismo, conviene mencionar a los matasellos de porteo, más bien marcas que matasellos, que indicaban el porte a satisfacer por la carta, y que podían ser manuscritos o de cuño. Su variedad en cuanto a las cifras empleadas, dibujo de las mismas, color utilizado, etc., es muy grande y enormemente interesante.
Las franquicias
Por su parte, las franquicias son marcas administrativas puestas en el sobre con la denominación del organismo y, normalmente, acompañadas de la palabra FRANQUICIA, mostrando en ocasiones el escudo nacional de la época y que se utilizan cuando contienen correspondencia oficial.
Su estudio es muy interesante, dada la gran cantidad de organismos que han venido disfrutando de franquicia, el elevado número de poblaciones en que existen algunos de estos organismos (pensemos, por ejemplo, en los juzgados) y el hecho de que aparte de otros precedentes históricos, viene utilizándose, con más o menos avatares, desde el siglo XVIII, desarrollándose en mayor medida en el XIX y sobre todo en el XX.
Una colección de las distintas franquicias, caso de poder realizarse, sería de una amplitud enorme. Limitándose al periodo de 1909 a 1995, tenemos que a cada organismo le corresponde una franquicia con corona real, otra con republicana, luego con el yugo y las fechas y después vuelta a la monarquía… En definitiva, hablamos de decenas de miles.