
Obra Eduardo Chillida
Eduardo Chillida nace el 10 de enero de 1924 en San Sebastián, bajo la luz del Cantábrico. Sus padres, Pedro Chillida Aramburu, militar que alcanzaría el grado de teniente coronel, y Carmen Juantegui Eguren, una ama de casa con voz de soprano que combinaba sus tareas domésticas con la práctica de conciertos corales en el seno del Orfeón Donostiarra, tendrán dos hijos más: Gonzalo e Ignacio.
Eduardo cursa los estudios de primaria y secundaria en el Colegio de los Maristas de su ciudad natal. En el verano de 1936, iniciada la Guerra Civil, el joven vasco es enviado a París, a casa del doctor Camus, un amigo de la familia, y durante el conflicto bélico aprende francés en compañía de los nueve hijos del médico.
Finalizada la primera etapa escolar, ya de vuelta a España, en 1943, Eduardo –alentado por su padre- comienza la preparación para la carrera de Arquitectura, poco después llega a Madrid, donde reside en el Colegio Mayor Jiménez de Cisneros.
De Madrid a París
En 1947, Chillida abandona la universidad para dedicarse al dibujo y la escultura, dos disciplinas artísticas que, aunque ha practicado desde pequeño, ahora le atraen de manera irrefrenable.
Entra en el taller de escultura de José Martínez Repullés, amigo de su padre. En 1948, Chillida se traslada a París, ciudad en la que permanecerá más de un año.
En la capital francesa, Chillida siente fascinación por la escultura arcaica griega que se halla expuesta en el Louvre. De esta primera etapa son algunas esculturas realizadas en yeso y terracota, en las que aún se ve la influencia de la tradición figurativa.
Carrera hacia la fama
Vuelve a España y el 28 de julio de 1950 se casa con Pilar Belzunce, en San Sebastián. Cuando Chillida realiza sus primeras obras, su esposa se ocupa de todos los temas económicos; de esta forma, Eduardo se puede centrar en la creación con total libertad.
En abril de 1951 nace Guiomar, la primera de sus ocho hijos, y poco después, la familia regresa al País Vasco, donde se instala definitivamente. Comienza a partir de entonces la época más destacada del artista vasco, en el que sus obras adquieren fama internacional.
En 1961, por ejemplo, la galería Maeght de París presentará una exposición de Chillida, mientras que en España, el autor participará en una muestra colectiva organizada en San Sebastián por el director del Museo Español de Arte Contemporáneo de Madrid.