
El billete más grande de la historia
El rublo ruso cuenta con el honor de ser el billete más grande de la historia, emitido en 1912 y con unas desproporcionadas medidas de 27,5 centímetros de largo por 12,5 de ancho (para hacernos una idea, su longitud es prácticamente igual a la de un folio DIN-A4, mientras que anchura es poco más de la mitad). Además, el billete ruso por antonomasia cuenta con una dilatada historia, una de las más antiguas de la numismática internacional. La primera vez que se habla de rublos es en un documento fechado en los últimos años del siglo XIII, momento en que los rublos eran trozos de plata con muescas o partes de grivnias.
Con el nacimiento en el siglo XV de las dengas de plata (unidad monetaria real, como antes lo habían sido el novgorodki, el moskovki y el kopek), empezó también a acuñar las primeras monedas de rublo de la historia, contando con un valor equivalente a 100 dengas.
La moneda del Imperio
Fue más tarde, durante la creación del Imperio Ruso, en el siglo XVI, y la llegada al poder del legendario Iván IV ‘el Terrible’, cuando el rublo se implantó definitivamente, conviviendo durante varios siglos con el, kopek, el denga y la polushka, que terminarían convirtiéndose en una fracción del rublo o, simplemente, desapareciendo.
En este sentido, conviene destacar que Rusia fue el primer país de la historia en contar con un sistema monetario decimal. La medida se implantó en 1704, cuando se fijó la equivalencia del rublo de plata en 100 kopeks de cobre.
Durante varios siglos, el rublo fue un digno representante del Imperio Ruso, ya que, como aquél, se mostró enormemente fuerte y vigoroso y apenas perdió valor, entre otros motivos, por el control autocrático que los zares ejercían sobre la política monetaria.
De la URSS a la Perestroika
El rublo continuó como moneda oficial rusa tras el desmoronamiento del zarismo y el nacimiento de la Unión Soviética. Tras la Guerra Civil que enfrentó a mencheviques y bolcheviques, Lenin adoptó la conocida como Nueva Política Económica, entre cuyas medidas de ajuste destacó la devaluación del rublo en un 50%.
Así, el rublo continuó perdiendo valor durante muchos años, hasta que Jruschov estableció un cambio oficial y permanente de 1,5 dólares por rublo, valor que continuó hasta la llegada de Gorbachov al poder, a finales de los 80, y el comienzo de la Perestroika.
El derrumbe del comunismo convirtió el rublo en una moneda sin apenas valor y en 1993 ya se cambiaban 1.000 rublos por un dólar, razón por la que todos los países ex soviéticos a excepción de Rusia rompieron con esta histórica moneda. La situación comenzó a mejorar en 1997, hasta situar el cambio del dólar en 24,70 rublos, apenas 10 años después.













